Un regalo fundamental
«Mi abuelo me explicó que nosotros somos
distintos de los animales, que solo hacen lo que su naturaleza les dicta. En
cambio, nosotros somos libres. Es el mayor don que hemos recibido. Gracias a la
libertad podemos convertirnos en algo distinto de lo que somos. La libertad nos
permite soñar y los sueños son la sangre de nuestra vida, aunque a veces
cuestan algún azote y un largo viaje. «¡Jamás renuncies a tus sueños! Nunca
tengas miedo de soñar, por mucho que los demás se rían de ti», eso me dijo mi
abuelo, «pues si lo hicieras, renunciarías a ser tú mismo». Aún recuerdo los
ojos brillantes con que subrayó sus palabras» A. D’Avenia, Blanca como la nieve, roja como la sangre.
La palabra «responsable» proviene del verbo latino respondere, que significa responder. Como la persona humana actúa libremente, lo que elige hacer podría no
haberlo hecho. Y como no está atada a sus instintos, deseos y apetencias, sino
que sabe por qué hace las cosas,
pueden preguntarle por lo que hace, y él debe responder: es responsable de aquello.
Si a un perro le preguntaran: «¿Por qué has tirado el
agua en la alfombra?», no sabría responder.
Lo ha hecho porque era lo que «le brotaba» en ese momento. En cambio, cuando
una persona de 25 años decide tirar un vaso al suelo, sí pueden preguntarle, y
ella debe responder por qué lo ha hecho. Por eso se dice que somos responsables de nuestros actos.
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